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¿La indemnización por despido tributa en la Renta?

La indemnización por despido puede o no tributar en la renta en función de unos baremos. Aquí te explicamos en qué casos se paga y cuándo no.

La tributación en la renta de la indemnización por despido

Existe una circunstancia que hace que la inmensa mayoría de la población no pague impuestos en la mayoría de las indemnizaciones por despido: que esta sea inferior a 180.000 euros. Las personas que reciban una cantidad por debajo de ese límite no tienen que tributar por ese dinero, así que, en la práctica, más del 90 % de las indemnizaciones están exentas.

Este supuesto está registrado en la Ley 35/2006 del IPRF. La idea que subyace, en definitiva, es evitar que las rentas bajas se vean penalizadas por esta circunstancia.

Por otra parte, hay que señalar que la parte exenta es aquella que determina el Estatuto de los Trabajadores. Y esta cuestión es relevante porque, sobre todo en los despidos colectivos, se pueden negociar cantidades superiores. Cuando esto sucede, hay una parte de la indemnización que sí tributaría por los baremos corrientes del IRPF por rendimientos del trabajo.

El ejemplo es el siguiente: una persona que cobre un despido improcedente de 200.000 euros tributará solo por los 20.000 euros que exceden de los 180.000, siempre que sea basándonos en las indemnizaciones mínimas que establece el ET. Si la indemnización es mayor por un acuerdo especial entre patrón y empresa, el exceso sobre lo que establece el ET sí que tributará.

Los supuestos de pago de IRPF en indemnizaciones por despido son escasos y se pueden resumir en algunos colectivos. En primer lugar, trabajadores industriales y/o cualificados con una larga trayectoria en la empresa anterior a 2012. Por otra parte, directivos o personas con altas responsabilidades. Si exceptuamos estos casos, es muy difícil encontrar afectados.

Eso sí, esta indemnización exenta tiene que pertenecer a alguna de las siguientes categorías:

1. Despido improcedente

El despido improcedente es aquel que no está justificado y, por lo general, lo dictamina un Juzgado de lo Social. Ahora bien, es posible que la empresa de oficio lo reconozca y pague esa indemnización. Hay que recordar que, desde la Reforma Laboral de 2012, se pagan 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades. Eso sí, es muy recomendable pasar antes por el proceso de conciliación y juicio para evitar problemas futuros por fraude de ley.

2. Despido por causas objetivas

El despido por causas objetivas se puede fundar en varios motivos: causas técnicas u organizativas, cese de negocio o inviabilidad del mismo con la actual plantilla. En este caso, se abonarán 20 días por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades.

Conclusión

La indemnización por despido y su tributación puede traer problemas en casos de acuerdos especiales. Es por ello que, para la seguridad de las partes, conviene contar con un asesor laboral y fiscal. En IF Assessors te prestamos un servicio integral para que no te tengas que preocupar. ¡Contáctanos!

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