Skip to content

¿En qué casos podríamos plantear un ERTE?

El ERTE es una opción de interrupción temporal de la relación laboral en determinados casos excepcionales. Este artículo te explica cuál es el procedimiento y cuándo lo puedes plantear. 

Las posibilidades de plantear un ERTE

Un ERTE tiene que presentarse por la empresa a los trabajadores y a las autoridades laborales. Para conseguir la prestación, se tendrá que presentar la demanda colectiva ante el Servicio Estatal de Empleo (SEPE).

Por otra parte, hay que señalar que existen dos tipos de ERTEs. En primer lugar, el de reducción de la jornada laboral. La segunda posibilidad que también se contempla es la de suspensión de la actividad laboral. Por lo tanto, y dependiendo del contexto, se puede optar por una modalidad u otra. Esta opción figura en el Estatuto de los Trabajadores, concretamente en el artículo 47. 

Ahora bien, esta fórmula legal ha de estar debidamente motivada, y ha de concurrir alguna de estas causas: 

Cuestiones económicas

Las cuestiones económicas son similares a las que se alegan para presentar un ERE. Básicamente, esta opción será posible para una reducción de jornada si la expectativa de actividad es notoriamente inferior. Lo que sí es imprescindible, para acreditar este supuesto, es que haya una reducción de ingresos consecutiva de dos trimestres, comparados con el año anterior. 

Cuestiones técnicas

Las denominadas cuestiones técnicas están directamente ligadas al uso de determinados medios de producción. Esta es una casuística recurrente cuando lo que se hace es automatizar procedimientos que, con anterioridad, eran manuales. En este caso, puede ser necesario aplicar una reducción de jornada temporal. 

Cuestiones organizativas

Las cuestiones organizativas tienen una cierta relación, en ocasiones, con las cuestiones técnicas. En este caso, nos referiremos a los contextos en los que hay un cambio en la manera de trabajar o de organizarse. Aquí puede ser necesario reasignar los horarios de trabajo o el tiempo.

Cuestiones productivas

Las cuestiones productivas están directamente relacionadas con la dinámica del mercado. Si hay una reducción repentina o significativa de la demanda, es posible que sea necesario reasignar los tiempos de trabajo.

Cierre o limitación de actividad por causas de fuerza mayor

El caso del cierre o limitación de actividad por causas de fuerza mayor permitiría optar por los ERTEs de reducción o de suspensión. Lo que sí que es importante es definir correctamente cuál es el supuesto al que acogerse.

Se entiende por causa de fuerza mayor aquella que está derivada de una situación sobrevenida, no imputable a la empresa, y que evita su actividad ordinaria. Un caso paradigmático ha sido el de los cierres obligatorios por Covid-19. También existen otras situaciones como el cierre del espacio aéreo, de fronteras o de cadenas de suministro.

Hay que señalar que la fuerza mayor como concepto se está regulando a través de la jurisprudencia y de decretos. Por lo tanto, aquí conviene asesorarse debidamente para saber si te puedes acoger a esta medida.

Conclusión

El ERTE es una opción interesante para mantener tu empresa a flote en contextos complicados. Eso sí, para ello, una asesoría especializada en derecho laboral y trámites es fundamental. En IF Assessors contamos con un equipo multidisciplinar para el servicio a PYMES y autónomos. ¡Contáctanos para saber más!

¿Quieres empezar a gestionar con tranquilidad tu negocio?

¡Ponte en contacto con nosotros y te asesoraremos de forma personalizada!